No es mi tipo
C.R.V. Mundo Toro. abril 2004
Pilar Rahola no es mi tipo.
Y ella dirá ¿Y quien coño es éste para decir que yo no soy su tipo?.
Pues el que lo dice es un tipo que ha tenido que soportar desde hace años
en televisiones públicas, privadas, en el Parlamento, en circos mediáticos y
demás saraos, su voz atimbrada, sus maltrato a la educación fónica a través de
sus vocerío demedido (como esos que hablan por teléfono gritando como si no
supieran para qué sirve el teléfono), su forma cuasi histérica de proponer sus
argumentos, sus descalificaciones a los que no pensamos como ella. Por
todo ello, este tipo tiene todo el fundamento del mundo para declararse
persona liberada de Pilar Rahola. Es decir: no es mi tipo. No es por
fea. Es porque grita. Por jartible.
La recuerdo en Crónicas Marcianas, en donde dio clases de canto o de grito, en donde maltrató al noble idioma castellano con sus argumentales tonos elevados formando parte de una escenografía sobreactuada, al lado de los hampones del golferío y el mal vivir. Todo un ejemplo de fe política. La Rahola es una de las personas que llevan su tolerancia teórica a límites insospechados de intolerancia. Yo digo que no es mi tipo, y estoy en mi derecho. Ella diría que yo y otros, le damos asco, que vivimos porque tiene que haber de todo y que soy un bárbaro.
Y no. Yo le concedo a la Rahola su derecho a ser anti lo que quiera. Por ejemplo: yo no comulgo con las ideas de Esquerra Republicana de Cataluña, pero no digo que haya que lapidar a los que pertenecen a este partido. Por ejemplo: yo me he preguntado muchas veces que pintaba Copito de Nieve (hay que ser horteras y cursis), un gorila con toda la barba, en una jaula dorada de un zoo para que lo visitaran miles de personas a tanto por cabeza. Pero sólo me lo preguntaba, no iba por los circos mediáticos a decir que eran unos bárbaros.
La violencia verbal, la intransigencia, el desprecio, las risas de los votantes en conciencia del pleno del Ayuntamiento...me producen tristeza, ira a veces, pero me enseñaron que el insulto, el frentismo y mala educación, eran síntomas de falta de respeto. De intolerancia. Claro, que lo que yo y algunos llamamos falta de respeto, para estos tolerantes teóricos, es fascismo, anorexia democrática, modos jurásicos.
He leído ( y mandado traducir del catalán) un artículo de Rahola en el diario AVUI que hace bingo en intolerancia, demagogia, mentiras y media verdades. Diu doña Pilar que los "lobbies ecomomics" (económicos) taurinos, con su capacidad de presión, tienen una gran poder de influencia. Y dice que de eso saben mucho los grandes de España como los infaustos Duques de Alba. Y yo le diu: manda güevos. Mire, doña Pilar, el sector con menos influencia de los existentes es el taurino. ¿Quiere una prueba? La votación de Barcelona. Respecto a los duques de Alba, tiene usted razón: todo el toreo, todo el público de toros, todos los toros del mundo mundial, ...y más, estamos que no vivimos a la espera de lo que digan o hagan en la casa de los Alba. Señora Rahola: afine un poco más, porque decir eso es como cuando te dan un orinal a tiempo y te lo haces fuera.
A las reacciones de los que no estamos a favor de la declaración de Barcelona, las califica de "histerias mesetarias". Y no. Eso roza el racismo por cuestión de origen o ubicación geográfica. Mire usted: histeria es lo más parecido a sus chillos verbales en Crónicas Marcianas. Y la meseta española seguramente no alcanza a tener la riqueza de la geografía catalana, pero, de momento, no la podemos gasear...Estas perlas son, señora Rahola, la expresión más preclara de intolerancia y de despropósitos argumentales. Demagogia pura.
En mi mente y en mis parámetros sociales, la gente como Rahola tiene cabida sin ningún tipo de anti nada. En sus mentes, no hay un rinconcito para mí. Esa es la diferencia. Yo la tolero, usted no me tolera. Ese es su retrato. El suyo y el de otros firmantes de artículos o declaradores de ideas progresistas como un tal David Serramitjana (Diari de Girona) que miente al afirmar que sin dinero público los toros desaparecerían. Una nota para el nota: este es el único espectáculo con deuda cero en la Administración y con sus beneficios se financian conciertos y demás saraos.
No tengo que ni que decir que el señor Serramitjana tampoco es mi tipo. Pero no importa. A él y a la Rahola les invito unos días a unas cañas, o a un rioja año 95. Eso si, les ruego que pasemos del pan tumaca: El pan engorda y el tomate no me gusta. Ofrezco como alternativa un buen queso mesetario y unas raciones patanegra. Juro por Dios que ambos manjares vienen de la generosidad animal. Y espero que no vean esta oferta de ibérico y queso como una parafernalia fascista.